Señales de la salvación

2Co 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

El devocional de hoy va a tratar con las señales que debes tener en tu vida si en verdad has sido salvo/a. Espero que esto te pueda ayudar a ver si estás en el rebaño de Dios, o si creías que lo estabas pero ves que no hay evidencias en ti que lo confirmen.

Una de las señales más claras de tu salvación debe ser:

 

  • Que deseas conocer más la palabra de Dios.

 

Esta es una de esas cosas nuevas que antes no tenías. Puede que antes no tenías ningún deseo por la literatura en general o por la Biblia en particular. Pero ahora, habiendo nacido de nuevo, este nuevo deseo está clamando en tu interior.

Otra de esas cosas nuevas es:

 

  • Un nuevo deseo de estar con aquellos que aman al Señor como tú lo haces.

 

Este es otro deseo nuevo que viene a tu vida de forma natural. Ahora eres una nueva criatura, y tu mayor deseo es estar con aquellos que fueron hechos nuevas criaturas como tú. Cantar con ellos las alabanzas a Aquel que te salvó. Estimularnos unos a otros en los avatares de la vida. Compartir con ellos los goces de esa nueva vida cristiana que ahora tienes.

 

  • Otra cosa nueva es la forma en que ves a los que te rodean.

 

Ahora que conoces a Cristo como tu Salvador, sabes lo que significa estar perdido en tus delitos y pecados. No quieres que otros vayan donde tú no querías ir.

—Es más, quieres que puedan disfrutar de una vida nueva como la que tu disfrutas.

Si el ser una nueva criatura es de tan gran bendición para ti, quieres que otros (amigos, familia, compañeros) también la puedan disfrutar.

 

  • También tienes una nueva perspectiva de la vida.

 

La vida tiene otro sentido para ti. Tus ojos ven todo lo que te rodea con otra luz más brillante. Ahora puedes recrearte en la creación de Dios más que antes, y le das gracias por todo. Ahora hay una esperanza nueva delante de ti. Vives a la espera de ver a tu Salvador cara a cara.

 

  • El pecado se convierte en algo mucho más desagradable.

 

Cualquiera que ha sido hecho una nueva criatura no puede ver el pecado como lo veía antes de ser salvo. Ahora luchas y te enfadas en tu interior cuando caes en ellos. Encuentras una nueva lucha entre tu carne y el Espíritu que ahora mora en ti. Por otro lado, sabes también lo que significa arrepentirse y el valor del perdón.

 

  • Esto causa mayor facilidad para perdonar a otros.

 

No es posible que puedan morar en un mismo corazón la gratitud de haber sido perdonado y el rencor y la amargura de no perdonar a otros.

 

  • Otra de esas cosas nuevas es el creciente deseo de participar en la obra de Dios.

 

Pides al Señor que te use y te muestre algún don, habilidad o talento para poder ponerlo en práctica y ser de ayuda a otros y llevar gloria a Dios. Antes de esa nueva vida vivías para ti, pero ahora quieres vivir para Cristo y para los demás.

No podemos reducir a estas siete cosas las señales que te ayuden a saber si realmente acudiste a Cristo para que te salvara, o si en algún momento sentiste algún mal estar por tus pecados e hiciste una oración sin valor.

Lo que sí podemos decir es que estas cosas que hemos referido son señales de las cosas nuevas que vinieron a tu vida cuando fuiste salvo/a.

El texto que hemos leído al principio nos dice que todas las cosas son hechas nuevas. — ¡No sólo siete! Un nuevo cántico; una nueva manera de hablar, una nueva actitud, etc., etc…

Pero estas que hemos referido son buenos indicadores de si en verdad alguna vez fuiste una nueva criatura en Cristo. Es tan importante saber seguro que somos salvos, que nunca deberíamos dejar de ver estos y otros cambios en nuestra vida desde que lo fuimos.

No es posible ser salvo y vivir sin que jamás haya habido en tu vida cosas nuevas como éstas.

Recuerda: Si estás en Cristo, eres una nueva criatura; Dios ha cambiado cosas viejas por otras cosas nuevas. ¿Lo has notado?  ¿Hay cosas nuevas que han sido cambiadas por otras viejas?